Capítulo 18.
POV Mila
El pitido constante de la máquina se convirtió en la banda sonora de mi vida desde que entramos al hospital. Era un sonido suave, casi monótono, pero cada vez que el ritmo variaba por un segundo, sentía que el aire me abandonaba.
Nicolás yacía inmóvil sobre la camilla, entubado, con la piel pálida y los labios resecos. Su respiración era asistida, mecánica, y cada tanto su pecho se alzaba como un milagro prestado. Me habían dejado que me quedara junto a él, como si intuyeran que si me