Capítulo 17.
POV Javier
Era medianoche cuando regresamos a la mansión. Veníamos de otra fiesta más, de esas interminables recepciones donde la gente sonríe como hienas y se da la mano como si en vez de piel tuvieran cuchillos escondidos.
Lola caminaba a mi lado, impecable en un vestido plateado que brillaba bajo la luz del pasillo. Ella nunca parecía cansarse; al contrario, se alimentaba de esas noches, de los flashes, de las miradas, de las atenciones. Yo, en cambio, tenía el alma molida. La empresa se tam