El café "El Rincón Tranquilo" era un santuario de aromas a café recién molido y el suave murmullo de conversaciones distantes. Pequeñas mesas de madera oscura y sillas de mimbre se esparcían por el espacio, con plantas colgantes que creaban una atmósfera íntima. Para Kang Ji-woo, sin embargo, el aire estaba cargado de una tensión que superaba cualquier otra sensación.
Llegó quince minutos antes, eligiendo una mesa discreta al fondo, cerca de una ventana que daba a una calle adoquinada. Su coraz