El suave sol de la tarde se filtraba por los ventanales del amplio estudio, bañando las telas de colores y los bocetos dispersos con un brillo dorado. Kang Ji-woo, con el cabello recogido en un moño desenfadado y una mancha de tinta en la mejilla, se inclinaba sobre una mesa de dibujo, concentrada en un nuevo diseño para su línea "Tejidos del Alma". Su pequeño negocio, impulsado por el apoyo discreto de Jae-hyun en sus inicios y su propio talento innegable, había florecido. Sus diseños, que com