Mundo ficciónIniciar sesiónEl penthouse respiraba como una casa que ha aprendido a no hacer ruido: cerrada por dentro, alerta, con las luces atenuadas para no atraer presencias. Desde la ventana se veía la ciudad como un tablero donde alguien movía fichas invisibles. El reloj de la cocina marcaba las 08:12 con una serenidad que no tenía nada que ver con los cuerpos que se movían adentro.
Martha estaba en la cocina.<







