Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa luz entró con una cortesía nueva, como si la ciudad hubiera decidido conducir despacio. Era uno de esos días que no prometen nada y, justo por eso, lo dan todo: aire limpio, ruido bajo, un olor remoto a pan en el pasillo del edificio. Kira abrió los ojos antes que el reloj —no por alarma, sino por costumbre— y lo primero que vio fue a Damian durmiendo con la boca entreabierta, los brazos arriba como un boxeador rendi







