Mundo de ficçãoIniciar sessãoMientras tanto… un viento invisible se coló por el borde de la ventana y movió apenas la cortina. El abrigo de William en el perchero llevaba semanas ahí; no pesaba, pero tenía memoria. En la heladera, el imán sujetaba la foto de un universo diminuto. En el suelo, el dinosaurio de Luka había cambiado de postura, por obra de un pie cansado. La ciudad, afuera,







