Mundo ficciónIniciar sesiónJulian no la siguió de inmediato. Primero bajó el volumen. Después respiró —dos, tres veces—. Luego dejó de fingir que no le temblaban las manos y fue tras ella con un vaso de agua. La encontró sentada en el borde de la tina, como el día de la prueba, con las manos entrelazadas y la espalda recta por pura voluntad.
—No es nada —dijo Kira, a







