Despierto al sentir un fuerte dolor en mi vientre. Abro los ojos y me doy cuenta de que estoy en una habitación de hospital.
Trato de acordarme qué sucedió, pero parece que estoy en ceros.
—¿Qué pasó? —al intentar pararme, siento cómo un latigazo recorre todo mi cuerpo—. ¡Ahh! —Toco mi vientre y noto una venda.
—¡Amor! —Al fin veo una cara conocida.
—¿Dime qué me pasó? ¿Por qué tengo una venda en el vientre? —Este parece confundido, me ve como si me hubiera salido otra cabeza.
—¿No te acuerdas?