Mierda, no dormí nada. Me dolía el cuerpo y sentía mi parte íntima irritada. Alessandro se tomó muy en serio cuando le dije que me hiciera suya toda la noche. Intento incorporarme, pero definitivamente me duele todo.
—Buenos días, perezosa —Alessandro aparece radiante, con un buzo y jeans que le quedan a la medida. Lleva una bandeja con comida—. ¿Estás bien? —pregunta al ver mi cara.
—Te tomaste muy en serio lo de hacer el amor toda la noche. Me duele el cuerpo entero —él se ríe.
—No te quejaba