—No estoy muriendo. ¿Siempre eres así de negativo? ¿Siempre hablas como si todo el mundo estuviese condenado?
—La mayoría lo está, aunque siempre existen las opciones. —Caterina lo mira.
Algo en su rostro, en la intensidad de su mirada, le produce una extraña inquietud: una sensación de vacío, de ausencia y no la ausencia de emociones, como puede pasar con un sociópata, sino de límites.
¡Como si fuese capaz de todo!
—Tal vez para ti,que pareces tener el mundo bajo control. —Caterina empieza a te