Lo supo al ver el camino despejado y por eso rompió el patrón, el orden que ya no existía. Porque él era el caos disfrazado de orden, el movimiento dentro del silencio.
Con una furia fría, vuelve al perímetro y camina como si nada, disparando a cada hombre que encuentra a su paso y que intenta atacarlos, como si el campo de batalla fuera suyo.
Alguien lo ve a lo lejos. Rocco sabe que es la última bala que le queda y no puede equivocarse, se vuelve, lo observa y dispara con precisión,