La cafetería está casi vacía, iluminada apenas por la luz tenue que entra por los ventanales empañados. Un lugar neutral, elegido precisamente porque nadie de las familias de los rusos, ni de los sicilianos, suele frecuentarlo. Al principio, Caterina tenía dudas sobre su encuentro con Irina y, gracias a la paranoia de su padre, Salvatore y Luca, estuvo a punto de cancelar la cita con la mujer Volkov.
Salvatore y sus hombres se encuentran cerca y preparados para cualquier