Mundo ficciónIniciar sesiónEl terremoto que sacudió Tebas al amanecer no fue natural, y Tutankhamun lo supo en el momento que vio grietas formándose en espiral perfecta desde el centro del palacio hacia afuera, como si algo masivo se estuviera desenroscando bajo tierra.
El joven faraón estaba revisando mapas de defensa cuando el primer temblor golpeó. No fue violento, apenas un susurro de movimiento que hizo tintinear las copas de vino sobre la mesa. Pero las grietas que aparecieron en el suelo de mármol no se extendieron al azar. Serpentean desde el centro exacto de la cámara del trono, ramificándose en patrones geométricos imposibles, como si una inteligencia las dirigiera.
—Mi señor. —La voz de Khaemwaset llegó tensa desde la puerta—. Los sacerdotes están solicitando audiencia urgente.
Tutankhamun observó las grietas con creciente inquietud. Había algo profundamente equivocado e







