Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del amanecer se filtraba por las celosías de piedra caliza del jardín privado cuando Kiya encontró a Neferet entre los estanques de lotos. La hermana menor del faraón caminaba con pasos apresurados, los pies descalzos apenas rozando las baldosas de mármol pulido. Llevaba un rollo de papiro presionado contra el pecho como si fuera un escudo, y sus ojos —tan similares a los de Amenhotep que a veces Neferet sentía un dolor agudo al mirarlos&







