Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz de las antorchas proyectaba sombras inquietas sobre las paredes del santuario subterráneo de Thoth, cada jeroglífico antiguo pareciendo retorcerse con vida propia. El aire olía a incienso de mirra mezclado con algo más profundo, más viejo—el olor del tiempo mismo, atrapado en piedra caliza que había permanecido intacta durante milenios. Senma permanecía en el centro del círculo ritual, con las piernas cruzadas sobre el suelo







