Mundo ficciónIniciar sesiónTutankhamun sostuvo el medallón de Ankhesenamun en manos temblorosas mientras observaba a Kiya, tratando desesperadamente de ver a su esposa perdida en los ojos de esta extraña que compartía su rostro pero no sus recuerdos.
El metal frío contra su palma le recordaba la última vez que lo había tocado: cinco años atrás, cuando lo había colocado alrededor del cuello de Ankhesenamun antes de que ella partiera hacia su muerte. Ahora estaba aquí, en manos de esta mujer que lucía exactamente como su esposa pero lo miraba con ojos de desconocida.
—Necesito saber de dónde vino esto —dijo Tutankhamun, su voz apenas controlada—. Cada detalle que puedas recordar.
Kiya frunció el ceño, concentrándose.
—Mi madre me lo dio cuando cumplí diez años. Dijo que lo encontró conmigo cuando era bebé. Yo estaba sola en el te







