Tutankhamun gobernó Egipto durante los siguientes cinco años con eficiencia mecánica de gobernante que había olvidado cómo sentir, el fantasma de Ankhesenamun persiguiendo cada decisión, cada momento de silencio, cada amanecer solo.
El palacio prosperaba bajo su administración. Las reformas económicas que implementó transformaron el comercio egipcio, abriendo rutas nuevas hacia el sur y fortaleciendo las alianzas con reinos vecinos que antes miraban con recelo. Los graneros rebosaban de trigo,