Las contracciones empezaron una noche, dos semanas después de la coronación, cuando el palacio había vuelto a su ritmo habitual y el luto formal había cedido completamente su lugar a la continuidad que el reino necesitaba.
Neferet lo sintió primero como una presión distinta a las que el cuerpo había producido en las últimas semanas, ese tipo de presión que Henat le había descrito meses atrás como la diferencia entre lo que el cuerpo ensaya y lo que el cuerpo finalmente hace en serio. Se incorpo