Mundo ficciónIniciar sesiónKiya colapsó en brazos de Tutankhamun sollozando mientras fragmentos de memorias de Ankhesenamun inundaban su mente como represa rota, cada recuerdo más doloroso y hermoso que el anterior.
El primer fragmento llegó como relámpago: un bebé llorando en brazos de una mujer de ojos desesperados. Neferet. El nombre apareció en su mente sin que supiera cómo lo conocía. La mujer brillaba con luz dorada mientras cultistas de túnica







