El sol se desvanecía lentamente detrás de las torres del palacio, tiñendo el cielo con un resplandor dorado que se mezclaba con el azul profundo del atardecer. El aire olía a flores frescas y a magia contenida: la antesala perfecta para un evento que nadie sospechaba sería mucho más que una simple cena.
Risa había pasado el día entero en movimiento. Ordenó a los sirvientes limpiar el gran comedor del ala oeste, colocar tapices nuevos, encender los candelabros de cristal y adornar la mesa con li