CAPITULO EXTRA
El viento del Reino del Ocaso aullaba con una fuerza que hacía vibrar las montañas negras. Las nubes giraban en espirales interminables sobre un trono tallado en obsidiana viva, donde una figura solitaria observaba el fuego del destino.
El Señor Oscuro llevaba siglos esperando ese momento.
Sus ojos —dos abismos que devoraban la luz— veían más allá de los mundos, más allá del tiempo. Entre las llamas danzantes, un reflejo comenzó a tomar forma: una joven de cabellos oscuros, oj