El amanecer llegó lento al Reino de las Sombras. La neblina se arrastraba por los patios del palacio como un manto vivo, cubriendo los jardines en un velo de misterio.
Thallila se despertó con el primer sonido de las campanas. Había dormido poco; los recuerdos del día anterior seguían vibrando en su mente como un eco incontrolable. Cada vez que cerraba los ojos, veía el rostro de Adrian, sus ojos grises observándola con esa mezcla imposible de fuerza y calma.
Intentó distraerse arreglando la ha