El carruaje real irrumpió en los portones del Castillo de las Sombras bajo un cielo encapotado. El trote de los caballos resonaba como un presagio, y los guardias abrieron el paso con prisa. En cuanto el carruaje se detuvo, Risa salió corriendo al escuchar los cascos. Su corazón se agitaba con una certeza dolorosa: era Rhaziel.
Pero antes de que pudiera acercarse, Kael descendió del carruaje con el rostro sombrío y la ropa manchada de sangre.
—Su Majestad, el rey Rhaziel está herido de gravedad