Ulrich salió del cuarto de Phoenix con pasos pesados, el sonido de sus botas resonando por los pasillos. La frustración que sentía era palpable; cada fibra de su ser estaba tensa, y la conversación que acababa de tener con Phoenix pesaba en su mente como una piedra. Se había preparado para un enfrentamiento, pero no esperaba ser rechazado de forma tan fría e implacable.
En cuanto giró en la esquina del pasillo, sintió la presencia de Mastiff en su mente, siempre vigilante, siempre atento a los