Fuera de la cabaña, reinaba el caos. Mujeres corrían con niños, cargando bultos de ropa y comida. Lobos aullaban, y el sonido de ramas quebrándose en el bosque crecía. Valkirra, con la determinación de una madre, tiró de Phoenix por senderos estrechos, gritando:
—¡Ulrich! ¿Dónde estás?
Phoenix seguía, el corazón acelerado. Ulrich, el niño que se convertiría en el alfa cruel, pero también en el hombre que ella amaba, estaba allí, en algún lugar. Necesitaba encontrarlo, protegerlo, cambiar su des