Mundo ficciónIniciar sesión«Tú prefieres a tu hermanastra… así que yo me casé con tu hermano mayor. ¿Por qué ahora te asustas?» Kiara, una Omega huérfana que perdió la memoria, sobrevivió sola hasta que un accidente la llevó a la manada más poderosa del mundo. Ahí se enamoró del amable segundo Alfa. —Cásate conmigo, Kiara. Serás mi esposa y nunca más volverán a despreciarte. Pero la obsesiva hermanastra del segundo Alfa arruinó una y otra vez su Ritual de Unión, mientras él siempre la elegía a ella. En esa manada, romper seis veces un juramento sagrado sin completar la boda y el marcado significa una sentencia de muerte. Abandonada por sexta vez frente al altar, Kiara ofrece la única reliquia ancestral que heredó de sus padres a quien esté dispuesto a casarse con ella y salvarle la vida. Las burlas estallan. ¿Quién arriesgaría su vida por una Omega despreciada? Entonces, una aterradora presión Alfa envuelve el templo. El Rey Alfa ha regresado. El lobo más poderoso atraviesa el altar, y ante la mirada atónita de todos, pronuncia unas palabras que los dejan impactados: —Te casarás conmigo, pequeña Kiara. Esta noche te haré mi Luna. Nadie puede creerlo. ¿Acaso el Rey Alfa no estaba ya comprometido? Sin otra oportunidad para salvar su vida, Kiara acepta su mano. No le importa si él solo desea la reliquia o pretende utilizar el misterioso don que duerme en su interior. A su lado conseguirá la venganza que tanto anhela contra el hombre que la abandonó seis veces frente al altar… aunque eso signifique entregar su destino al Alfa más temido del mundo. ¿Podrá escapar cuando cumpla su objetivo… o acabará perdiendo el corazón en los brazos del único macho al que nunca debió pertenecer?
Leer másCapítulo 14: A quien ama es a mí. —Hermano mayor… segundo hermano… —se escuchó del otro lado la dulce voz de Melina—. ¿Puedo entrar? —Hazlo —respondió el Rey Alfa. Melina entró enseguida y caminó directamente hacia Sigmund. —Segundo hermano… —se aferró a su brazo con una sonrisa—. Se me presentó un problemita con mis tareas de hoy. ¿Me ayudas?~ Sigmund lanzó una última mirada a Magnus. —Ella volverá conmigo. Tú no eres el hombre que ama… ese soy yo. Tomó la mano de Melina con delicadeza y ambos abandonaron el despacho. Magnus exhaló con pesadez. Se levantó de la silla y caminó hasta el mueble donde descansaban varias botellas de cristal con distintos licores. Antes de servirse una copa, percibió la presencia de su Beta incluso antes de que cruzara la puerta. —Vaya… ¿Qué pasó aquí? —silbó bajo Ronan al ver la silla destrozada. —Una rabieta de Sigmund —respondió Magnus. El Alfa se sirvió el licor, dio un sorbo y regresó lentamente hasta su escritorio. —Hizo
Capítulo 13: ¿Soportar aún a mi ex? —¿Quiere que lo siga, Alfa? —preguntó el Beta, sentado cerca de Magnus. —No. Déjalo… —hizo una breve pausa antes de añadir con absoluta tranquilidad—. No se irá. No tiene el valor. ………… Esa misma tarde. Kiara caminaba por los largos pasillos exteriores de piedra del castillo en compañía de Mireya, la Sanadora Longeva de la manada Luna de Plata. —Como Luna, estar constantemente al tanto de las necesidades de la manada será una de sus obligaciones primordiales. —Entiendo. Estaré muy pendiente de ello —asintió Kiara. Ella lucía un hermoso vestido verde esmeralda, y su larga cabellera se balanceaba suavemente con el paso de sus altos tacones. —Cada rama familiar de la manada lleva un símbolo. Aprenda a ordenar cada problema según ese rango. No todos tienen la misma prioridad ni todos ameritan la atención del Alfa. Kiara se sorprendió por un instante. Como Omega y extranjera… jamás había estado al tanto de ninguno de los asuntos internos de
Capítulo 12: Mi Luna se respeta. En una de las torres del castillo, iluminado por la luz del mediodía que se filtraba a través de las largas y angostas ventanas, se ubicaba el salón del consejo. —Fue insólito. El Rey Alfa casándose con una Omega… Aunque actualmente sea la Reina Luna, no es algo que vaya a aceptarse fácilmente —expresó uno de los lobos longevos. A lo largo de la amplia mesa de madera negra pulida, sentados en sillas de altos respaldos, se encontraban los principales miembros del consejo de la manada Luna de Plata. —Con todo respeto, mi Rey… —se puso de pie uno de ellos, mirando hacia la cabecera de la mesa, donde Magnus permanecía sentado—. Ya tenía usted un compromiso arreglado con la princesa de la manada Garras Sangrientas. Los ojos rojo sangre del Rey Alfa se clavaron sobre ese macho, comandante de la defensa de su ejército. —Ese compromiso será cancelado —anunció Magnus, sin dar oportunidad a ninguna objeción. Todos abrieron los ojos de par en par. El Se
Capítulo 11: El anillo del Alfa. Kiara clavó sus ojos verdes en él, confundida por un momento. Su rostro estaba completamente rojo. La respiración agitada hacía subir y bajar su pecho bajó el escote en V de la bata. —¿Te encuentras bien? —preguntó él con naturalidad, manteniendo esa expresión indescifrable que Kiara jamás lograba interpretar. Ella apenas asintió. Luego se acomodó la bata, todavía confundida y acalorada. «¿Qué fue todo eso? ¿Y por qué él no se ve ni lo más mínimo afectado?», le preguntó a su loba Kyna. «Es normal. Tenemos un vínculo incompleto. No lo hemos marcado…», rugió su loba. «Ni lo haremos…», sentenció Kiara. Magnus sacó la reliquia del bolsillo de su pantalón. Abrió el cierre de la cadena plateada y retiró el medallón. Después volvió a guardar el medallón en el bolsillo de su pantalón. —Alfa, ¿qué estás haciendo? —preguntó ella, expectante y llena de curiosidad. —No es suficiente con que piensen que dormimos juntos o que estés impregnada de mi ar
Último capítulo