Noelia
La noche se deslizaba por mi ventana como un manto de terciopelo negro. Me revolví entre las sábanas, incapaz de conciliar el sueño. Había algo diferente en mí desde hacía días, como si una corriente eléctrica recorriera mi cuerpo constantemente, manteniéndome en un estado de alerta perpetua.
Cerré los ojos, intentando calmar mi respiración. El silencio de la casa era absoluto, pero dentro de mi cabeza resonaba un eco lejano, como un susurro que no lograba descifrar. Cuando finalmente el