Aidan
La sangre aún hervía en mis venas cuando regresamos a la casa. El olor metálico de la batalla permanecía impregnado en mi piel, mezclándose con el aroma a tierra húmeda y adrenalina. Noelia caminaba a mi lado, su cuerpo visiblemente agotado pero con una nueva determinación en su mirada que me resultaba fascinante.
Cerré la puerta tras nosotros, dejando fuera el caos y la violencia que habíamos enfrentado. El silencio de la casa nos envolvió como un manto protector, pero la tensión entre n