Noelia
El cielo se había oscurecido de repente, como si la naturaleza misma presintiera lo que estaba por venir. Desde la ventana de la cabaña, observé cómo las nubes se arremolinaban, densas y amenazantes. Un escalofrío me recorrió la espalda, pero no era por el frío.
Era miedo. Puro y visceral.
Las palabras de Aidan resonaban en mi cabeza: "Quédate dentro. No salgas bajo ninguna circunstancia". Su voz había sido firme, sus ojos dorados brillando con una intensidad que me había dejado sin alie