Aidan
La luna llena se alzaba sobre el bosque, bañando con su luz plateada cada rincón de nuestro territorio. Desde la ventana de nuestra habitación, observaba a Noelia dormir plácidamente, su respiración acompasada y tranquila. Había pasado casi un año desde que ella apareció en mi vida, alterando todo lo que creía saber sobre mí mismo.
Mi obsesión inicial se había transformado en algo más profundo, más complejo. Ya no era solo el instinto del lobo reclamando a su compañera; era el hombre que