Aidan
El bosque estaba silencioso esta mañana, demasiado silencioso. Mis sentidos se agudizaron mientras seguía el rastro de Noelia. Su aroma era inconfundible para mí ahora, como si mi lobo hubiera catalogado cada matiz de su esencia. Canela, vainilla y algo único, algo que era solo ella.
La había visto salir al amanecer desde mi ventana. Sola. Sin avisar a nadie. Mi primer instinto fue detenerla, pero algo me detuvo. Quizás era el recuerdo de su mirada desafiante la última vez que intenté con