Noelia
La luz del amanecer se filtraba por las cortinas, dibujando patrones dorados sobre la piel de Aidan mientras dormía. Me incorporé ligeramente, apoyándome sobre mi codo para observarlo mejor. Su rostro, normalmente tenso y vigilante, mostraba una serenidad que pocas veces le había visto. Las líneas de preocupación habían desaparecido y su respiración era profunda y regular.
¿Cómo habíamos llegado hasta aquí? Parecía que hubiera pasado una eternidad desde aquel primer día en que lo vi en e