Ian necesitaba un plan. Algo que le permitiera desenmascarar al maldito perro traidor de Micah Bianchi. Jamás imaginó que eso pudiera ser posible, porque la reputación de los italianos era inquebrantable. Si alguien merecía lealtad en esa familia, era Alessandro, su enemigo. Y justamente por eso lo respetaba.
Siempre vio a Micah como una sombra menor, una versión disminuida del verdadero heredero. Tal vez por eso ahora planeaba algo tan espantoso como la muerte de su propio hermano. Todo po