Algo no cuadraba, ¿Por qué le había dicho todo eso? A su tío qué le importaba todo aquello.
No, le estaba diciendo puedo pasar por encima tuyo si quiero…
Era una declaración de guerra en toda la palabra.
Haberse llevado a Emma enfrente de sus narices era burlarse de él y lo sabía
Por otro lado.
Emma no hablaba.
Desde que la sacaron de aquel maldito sótano —oculto detrás de una tienda de vinos clausurada—, no había dicho una sola palabra. Caminaba por sí sola, con la mandíbula apretada,