Emma regresó a su habitación después de todo lo sucedido. No se dejó llevar por la tristeza, ni tampoco por el enojo. Simplemente, comenzó a guardar sus cosas con una calma que la sorprendió. Era como si, en ese momento, algo dentro de ella hubiera hecho clic, algo que le permitió ver las cosas con una perspectiva diferente. Estaba de más en ese sitio
Tomó la maleta, y con una serenidad que le dolía, la comenzó a llenar con sus pocas pertenencias. No necesitaba más. Nada en esa casa le perte