IVANA
Acarició el lomo del perro blanco, me encanta, hace mucho tiempo que no venía a visitarme, por eso disfruto de estos momentos donde puedo abrazarlo y besarle la cabeza.
Es tan lindo y calado que no puedo resistirme a el.
—Hola grandote.
Huele demasiado bien, se mantiene limpio pese a su pelaje blanco y desprende mucho calor.
—Te extrañe—le digo—donde vives grandote, porque siempre vienes aquí y sobretodo que nadie te ha visto.
Se inclina, no sé lo que quiere pero con su gesto dirí