IVANNA
Improviso un nudo contra mi pecho y me quito los tacones quedándome descalza.
Rodeo el sillón sentándome en el piso, sigo temblando y deslizo los pies por la superficie aterciopela de la alfombra. Iskander enciende la chimenea que aporta más luz y afuera sigue lloviendo mucho, el relámpago lo alumbra todo y más me encojo cuando se pone de pie despacio cortándome la respiración.
Parece como si emergiera del inframundo. Esbelto y perfecto.
Tiene manos grandes y las venas de sus brazos grue