IVANA
Me agarra las nalgas que abre con fuerza y sostengo mis pies mientras inicia un alucinante movimiento, sacando casi por completo su polla y volviendo a meterla hasta que sus bolas chocan contra mi aro prohibido haciendo que cada vez el placer le gane más terreno al dolor y muy pronto era yo misma quien sacudía mi pelvis para ir al encuentro de aquel miembro alucinante.
—Me tienes loco niña—aun llueve mientras yo le mojo la polla—mira cómo te lleno. mira lo que acaba de romperte toda —me