ALMAS DESTINADAS - CUANDO SE APRENDE A CALLAR
El lunes llegó sin mucho alboroto, como suelen llegar la mayoría de las cosas importantes: sin aviso y sin celebraciones.
Sarah despertó antes de que sonara la alarma, con la sensación de que algo se había movido de lugar dentro de ella durante el fin de semana. No era ansiedad ni emoción desbordada. Era más bien una calma distinta, una especie de orden nuevo que todavía no terminaba de comprender.
Se quedó unos segundos mirando el techo, escuchando