ALMAS DESTINADAS - VOLVER
La semana transcurrió con una precisión casi mecánica.
Liam se levantó como cada mañana a la misma hora, desayunó sin distracciones, llegó a la empresa antes que la mayoría y se quedó hasta que los pendientes quedaron resueltos. Respondió correos, cerró acuerdos, revisó informes financieros y sostuvo reuniones largas que exigían atención total, como siempre lo hacía. En apariencia, nada había cambiado.
Pero por debajo de esa rutina impecable, su mente se deslizaba con