YAMILA KAYÁ
Me tomó más de diez minutos recuperarme de aquel vórtice de sensaciones provocadas por Aarón, y que me habían arrastrado más al centro mismo del torbellino de emociones que surgían cuando lo tenía cerca.
Él se había quedado allí tendido, conmigo entre los brazos sobre el colchón, húmedo por nuestros cuerpos sudados.
Me observaba en silencio, y su expresión era hermosa. Parecía que iba a estallar en carcajadas, pues yo no estaba precisamente presentable después de que él había meti