YAMILA KAYA
—¡No es mi culpa que seas una total tarada!— respondió él alzándose de hombros y totalmente relajado— No puedo creer que te hayas tragado el cuento de que yo era compatible con «nuestro» bastardo.
—No puedes estar hablando en serio— rugi acercándome a él peligrosamente con los puños cerrados lista para atacarlo.
—Para colmo de males un bastardo defectuoso… La buena noticia es que nuestros próximos hijos nacerán dentro del matrimonio y sanos….¡ “sanos”!— se vanaglorió y eso fue lo