El nuevo día llegó sin pedir permiso, cargado de titulares que gritaban en todas las portadas digitales y matutinas: “¡Boda frustrada en la alta sociedad! Sophie Fuentes deja plantado a Armando Goez frente al altar”. Fotos granuladas del vestido rojo, del beso con Cristian, de la salida apresurada de Sandra. Los programas de chismes ya repetían el escándalo en bucle, diseccionando cada gesto, cada mirada. La familia Goez era el centro de atención por las razones equivocadas.
A Sophie no le importó. Cerró el celular sin leer los comentarios y se puso el uniforme blanco del hospital. Catalina la esperaba abajo con café en mano y una sonrisa serena, como si el mundo no estuviera ardiendo en redes.
—Buenos días, mi futura doctora Fuentes —dijo Catalina, entregándole una taza—. ¿Lista para ignorar el circo?
Sophie sonrió de lado, sorbiendo el café.
—Más que lista, mamá. Hoy solo importan los pacientes.
Subieron al auto juntas. El trayecto al hospital fue tranquilo, solo música suave y conve