La recepción en el salón adjunto a la iglesia había sido un torbellino de felicitaciones forzadas y sonrisas tensas. Los invitados, aún conmocionados por el escándalo, susurraban sobre el vestido rojo de Sophie como si fuera una armadura en batalla ganada. Cristian permaneció a su lado todo el tiempo, su mano en la cintura de ella como un ancla discreta. Pero el aire estaba cargado de preguntas no dichas, de miradas que buscaban grietas en esa unión improvisada. Sophie bailó con su padre, rio co
GLORY ESCRITORA
¡Hola! gracias por leerme, y recuerda, dejarme tu comentario y reseña. Gracias por haberme acompañado en la primera parte de esta historia, espero que la hayan disfrutado.