Narrador omnipresente
Cuatro meses después, el hospital se movía bajo la rutina habitual, pero para Catalina cada pasillo evocaba ecos de batallas pasadas. Había regresado a su puesto de vicepresidenta con una determinación renovada, supervisando reformas que aseguraban transparencia en cada departamento. Las sombras de la corrupción se disipaban lentamente gracias a la investigación que había destapado las maniobras de Larry. Documentos falsificados, fondos desviados a cuentas offshore, contratos inflados: todo había salido a la luz. Ahora el juicio llegaba a su clímax en la sala de audiencias del tribunal federal, donde se decidiría la sentencia por corrupción y malversación de fondos.
La sala estaba llena de murmullos contenidos. Periodistas garabateaban notas, familiares de pacientes afectados observaban con rostros endurecidos, y en el banquillo de los acusados, Larry parecía una versión marchita de sí mismo. Su cáncer había avanzado; la quimioterapia lo había dejado calvo y dema