Los días siguientes avanzaron entre la armonía, y una nueva batalla, para catalina. Mientras que Larry, seguía confinado en su mansión con un brazalete electrónico, recibía visitas médicas regulares. Rumores decían que su cáncer remitía ligeramente con tratamiento, pero su aislamiento lo carcomía.
Catalina, estaba de nuevo en un tribunal, pero esta vez encararía a esa parte de ella que tanto le había costado borrar.
la tensión en la sala, palpable, en el centro, Dominic y su cómplice, un hombre