Habían pasado dos semanas desde aquella noche de terror en el apartamento. Angélica caminaba, hacia la universidad, sintiendo por primera vez en años que el aire no le quemaba los pulmones. A su sombra, a unos metros de distancia, caminaba Rodrigo, el guardaespaldas que Mateo había contratado para ella. Al principio, a Angélica le daba pena tener a un hombre siguiéndola a todos lados, pero Mateo fue claro: «No es por controlarte, mi amor, es para que puedas dormir tranquila sabiendo que ese coba
GLORY ESCRITORA
Hola! gracias por leerme, y recuerda, dejarme tu comentario y reseña. Gracias por haberme acompañado en la primera parte de esta historia, espero que la hayan disfrutado.