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Los muertos no siempre permanecen muertos—especialmente cuando nunca estuvieron realmente vivos.

El amanecer llegó con la urgencia de una herida abierta. Seraphine apenas había dormido dos horas cuando el toque apremiante en su puerta la arrancó del sueño inquieto. Vex ya estaba levantado, su silueta oscura recortada contra la ventana mientras observaba el horizonte con esa quietud que precedía a las tormentas.

—Consejo de emergenci

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