Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas pesadillas de dioses no son sueños—son advertencias envueltas en inevitabilidad.
Seraphine despertó por tercera noche consecutiva con el grito atrapado en su garganta, las sábanas empapadas de sudor frío adhiriéndose a su piel. La imagen persistía detrás de sus párpados: Ravens desplomándose en sus brazos, la garra atravesando su pecho exactamente donde el corazón latía, sus ojos grises perdiendo luz







